¿Ser deportista y querer ser madre? El entrenamiento Psicológico

Kim Clijsters, Dara Torres, Lea-Ann Ellison, Blanca Manchón o Serena Williams son algunos de los nombres propios de mujeres deportistas de élite que, tras retirarse temporalmente de la práctica para ser madres, han logrado alcanzar niveles de rendimiento incluso superiores a los anteriores.

Así, la tenista belga Kim Clijsters se alzó con un US Open tras dos años fuera de la competición. La nadadora estadunidense Dara Torres ganó el Campeonato Nacional quince meses después de dar a luz, batió su propio récord y un año más tarde logró cuatro medallas de plata en los Juegos Olímpicos de Pekin 2008. Lea-Ann Ellison fue campeona de fisicoculturismo. Blanca Manchón se proclamó campeona del mundo de Raceboard siete meses después de dar a luz. Y, el caso más reciente, Serena Williams, llegó a la final de Wimbledon el pasado 14 de julio, 10 meses después de dar a luz y tras un año sin competir.

«Entrenar durante el embarazo, un deporte que sí vale por dos»

Es evidente que durante el embarazo la mujer sufre cambios anatómicos y fisiológicos, lo que obliga a las deportistas a adaptar el entrenamiento físico y retirarse, temporalmente, de la competición. Pero, ¿qué ocurre durante el embarazo a nivel psicológico? y ¿qué pasa cuando la deportista quiere reincorporarse a la competición?

Pues bien, durante la gestación, la madre sufre numerosos cambios psicológicos interrelacionados con los biológicos y los sociales. En primer lugar, debe modificar tanto su forma de pensar, como sentir y su propio estilo de vida para adaptarse a la nueva situación; es decir, debe adquirir un nuevo rol. Además, debe afrontar estímulos estresantes como la incertidumbre o posibles problemas durante el embarazo. Todo ello sin olvidar que hablamos de deportistas de élite que deben reducir su actividad, expuestas a perder becas, contratos y patrocinadores, como sucedió con Blanca Manchón, y dejar a un lado su identidad deportiva, lo que aumenta las fuentes de estrés.

Cuando todo este proceso acaba y la deportista ha logrado adaptarse con éxito debe reincorporarse a los entrenamientos y la competición, intentando alcanzar su rendimiento anterior, lo que supone otra fuente más de ansiedad.

Entonces, ¿Qué podemos trabajar desde la Psicología Deportiva en este proceso?

En primer lugar, durante el embarazo es esencial otorgar a la deportista herramientas para combatir la ansiedad, como técnicas de relajación o respiración. Además, realizar un establecimiento de objetivos a corto, medio y largo plazo, que ayudará a mantener la identidad deportiva activa y dirigir la motivación. Por último, aprovechar este momento de menor carga física para aumentar el entrenamiento psicológico de diferentes variables técnicas, tácticas y psicológicas con técnicas como la visualización, muy utilizada en períodos de inactividad.

Y, ¿en el momento de reincorporación al entrenamiento y la competición? Aquí es necesario gestionar las emociones causadas, tanto por el entrenamiento como por la nueva situación familiar para poder equilibrar las diferentes cargas. Además, un establecimiento de objetivos adquiere gran importancia y la vuelta al entrenamiento en variables psicológicas, como la concentración, para adquirir el rendimiento buscado.

Como conclusión, es innegable el crecimiento de la participación de la mujer en el deporte de élite y su repercusión. De esta manera, también aumenta el número de mujeres que derriban barreras y luchan por ser madres en este ámbito y debemos estar preparados para atender sus necesidades específicas tanto físicas como psicológicas; además de normalizar y asesorar durante este período para que no deban poner fin a su carrera como deportistas y vuelvan a alcanzar el éxito.

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