El rival puede ser superior, pero nosotros también

Miedo. Alegría. Ansiedad. Motivación. El abanico de emociones y sentimientos que abordan nuestro cuerpo ante la noticia de que el próximo encuentro será contra un rival duro de combatir es bastante amplio, tanto como la cantidad de deportistas que participen en la competición. Cada persona es un mundo, y cada uno contiene un «kit» de afrontamiento aprendido en su experiencia a lo largo de su carrera deportiva. Conseguir encauzar todos aquellos pensamientos, emociones, conductas, etc. en una misma dirección, es decir, en rendir al máximo el día del partido, es parte de nuestra labor como psicólogos deportivos.

Esta clase de situaciones ocurren con frecuencia, más aún cuando los enfrentamientos contra equipos fuertes se repiten, al menos, 2 veces durante la temporada regular. Si tenemos en cuenta partidos recientes, encontramos el Barcelona – Betis de ayer, disputado en terreno azulgrana, donde el marcador dibujó un 3-4 a favor del equipo verdiblanco. Es más, sumado al hecho de que el Barcelona ocupa la primera posición en la tabla, los andaluces contaban con dos puntos en su contra. Por una parte, a excepción del Milán – Betis de la Europa League, sus últimos enfrentamientos no gestaban una sintonía positiva durante LaLiga (1-0 contra el Atlético de Madrid, 0-1 contra el Valladolid, 2-0 contra el Getafe y 3-3 contra el Celta de Vigo). Por otra, a la presión añadida de jugar en el Camp Nou, el Betis no ganaba al Barcelona en su césped desde Mayo de 1998. Sin embargo, Quique Setién y sus jugadores marcaron un hito en la historia del equipo sevillano ganando el partido.

Por tanto, teniendo en consideración todos estos factores, ¿qué se hace desde la Psicología Deportiva para aumentar las posibilidades de obtener resultados favorables? Como siempre decimos, aunque  el marcador es importante, centrarse en el resultado no es útil desde un punto de vista psicológico, puesto que hace desentender a los deportistas de su propio rendimiento al dejar de lado todos aquellos aspectos dependientes de éstos.

Análisis de la competición. ¿Cuáles son nuestros puntos fuertes? Recordar y reafirmar aquellas facetas del equipo que aumentan su fortaleza inciden sobre la confianza y la autoeficacia de los jugadores al momento de pisar el terreno de juego. Por otra parte, ¿qué situaciones desfavorables podemos encontrar? Plantear una estrategia para cada una de ellas (sin generar muchas para no sobrecargar cognitivamente al deportista) ofrece la posibilidad de tener un plan de acción claro en la aparición de estos momentos, reduciendo la incertidumbre y afectando directamente sobre aspectos psicológicos como la frustración. Por su puesto, para que la efectividad de este punto ocurra, se hace necesaria la participación democrática de cada uno de los implicados.

Comunicación. Es imprescindible una comunicación eficaz durante el tiempo de juego. Como hemos destacado en anteriores artículos, el modelo de probabilidad de elaboración propone que, en función de la situación concreta y el mensaje, las personas podemos estar en alta o baja elaboración. Durante un partido, los deportistas, debido a la cantidad de procesamiento que destinan al juego, se encuentran en baja elaboración, lo que significa que los mensajes no pueden estar cargados de información, sino más bien deben ser claros, concisos y cortos y, por supuesto, no incluir verbalizaciones de carácter negativo.

Éxitos pasados. Recordar éxitos pasados de calibre similar aumenta la confianza de los jugadores al fortalecer aquellos sentimientos positivos que se dieron durante la experiencia. Recordemos que, aunque la confianza y autoeficacia sea definida indistintamente por algunos autores, básicamente hacemos referencia a la creencia que tiene el deportista de poder realizar con éxito una determinada tarea.

Por supuesto, estas claves psicológicas no son trucos de magia, ni mucho menos. Insistimos en que la Psicología debe aplicarse día tras día para que sus efectos sean notables, y que dichos efectos y consecuencias no son los resultados de un marcador en sí mismos, sino el rendimiento y bienestar de cada uno de los implicados en el mundo deportivo.

Escrito por Isaac Martín, Psicólogo Deportivo en TYM, Train Your Mind.

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