El Barça quiso la Copa

Suena la bocina en “La Fonteta” y todo ha terminado. Tras siete partidos de competición y cuatro días frenéticos de enfrentamientos directos entre los ocho mejores equipos de la primera vuelta, el Barça Lassa se apunta su cuarta Copa de España de la LNFS. Con un Ferrao estratosférico, un Juanjo que hace olvidar por momentos al mítico Paco Sedano y un equipo que a fuerza de perder finales de Liga contra los chicos de Ricardinho, se ha fortalecido en un ejercicio de resiliencia deportiva de envergadura.

Siendo líder, favorito y cabeza de serie, a los azulgrana les cruzó la fortuna con el vigente campeón, un Jaén Paraíso Interior al que de nuevo volvíamos a retirar el cartel de candidato, a pesar de su multitudinaria afición poblando las gradas valencianas. El afrontamiento de este partido de Cuartos de Final es trascendental, ya que el encuentro es un arma de doble filo para cada uno de los sí se cuelgan el cartel y que juegan más para evitar el fracaso estrepitoso de caer a las primeras de cambio, que para ganarse el billete de las “semis”.

No es sencillo plantear la preparación psicológica de un partido con estas características, ya que además de ser un envite a todo o nada, juegas frente a un rival pequeño que ya es grande, que te ganó en la final de 2015 y que de apearte, agravará la herida que dejó Jimbee Cartagena en el último partido de Liga en el Palau. De ahí la importancia de un correcto establecimiento de objetivos, ya que la Copa no puede ser vista de otra manera, teniendo en cuenta unas pautas:

  • Determinar objetivos a corto plazo que sean medibles, para comprobar su consecución.
  • Que dependan de uno mismo, para tener la mayor percepción de dominio.
  • Que estén formulados en positivo (evitar el no: “No podemos perder” – “Vamos a ganar” o “No la falles” – “Va para dentro”), para no dejar atisbo del estímulo que queremos evitar y ver el momento como una oportunidad en lugar de un escollo.

Comprobar que se van logrando los objetivos que nos hemos marcado previamente, estimulará la sensación de autoeficacia necesaria para obtener el resultado deseado y desarrollar el partido de Cuartos con más probabilidad de éxito. Siendo el fútbol sala un deporte tan imprevisible y con esa multitud de estímulos incontrolables y extenuantes; debemos plantear una relación de posibles situaciones de mayor dificultad, con su respectiva solución dentro del 20×40. Llevar una preparación orientada a solución de situaciones críticas, nos aporta:

  • Una sensación de control sobre cada momento de la competición, reduciendo así la incertidumbre propia del deporte.
  • Unos recursos individuales o grupales para hacer frente a la circunstancia incómoda que se puede dar.
  • La capacidad de identificación de momentos de flaqueza para aplicar estas soluciones.

Una vez que identificamos el déficit, sólo quedará aplicar la solución estipulada, que estará ligada a una herramienta previamente trabajada (rutinas para aumento de la concentración, por ejemplo).

Que estas herramientas en competición sean las idóneas para el deportista, no deben evaluarse tanto en función de los resultados como teniendo en cuenta el rendimiento. No sabemos qué técnicas de afrontamiento competitivas utilizó el Barça Lassa para esta Copa de España, pero el no estar por detrás en el marcador en ninguno de los 120 minutos totales que disputó, le acercó al final feliz que estalló al ritmo que sonaba la bocina cuando el reloj marcaba 0 en “La Fonteta”.

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