Los caminos de Brahim y Enric

El proceso natural de un jugador de fútbol desde que empieza a dar patadas al balón en la plaza de su barrio, hasta que saborea las mieles del éxito, siguiendo los pasos de sus ídolos, tiene tantos caminos como personas los recorran. Que no exista una línea a seguir, da esperanzas a unos; cuando ven que su recorrido se enreda, como los cables de las luces del árbol de navidad y desespera a otros; cuyo objetivo es llegar lo antes posible a vestir camisetas históricas en estadios repletos de aficionados.

Vía sport24.com

Muchas condiciones afectan a la hora de llegar o no a ganarte la vida con cualquier deporte, pero en el caso del fútbol, todo es más mediático a ciertos niveles, y saber lidiar con las circunstancias de un contrato, tendrá un factor psicológico imprescindible; como en el reciente caso de Brahim Díaz, el flamante fichaje de 19 años de un Real Madrid venido a menos esta temporada y con las urgencias de inmediatez que suelen acarrear los fichajes de enero. Brahim es conocedor del montante económico que el club blanco ha desembolsado por sus servicios y de las expectativas forjadas en sus capacidades de futbolista con vistas al futuro, con la intención de tapar de alguna manera la carencia goleadora que antes soltaba fragancia portuguesa.

En contraposición, el caso del pichichi de Segunda División, Enric Gallego, que a sus 32 años debutó en la categoría de plata del fútbol español en agosto y está a punto de firmar el contrato de su carrera. Antes se calzaba las botas a la vez que trabajaba de albañil o de camionero, porque el fútbol no sólo es el deporte ostentoso que vemos en la televisión. Para llegar a la alta definición, Enric Gallego, que roza el debut en Primera, ha cogido un recorrido distinto al de Brahim.

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La manera de afrontar la competición para los jóvenes que de un día para otro se enfundan la camiseta de un gran club europeo (aunque Brahim ya ha vestido la del Manchester City), tiene unas variables psicológicas a trabajar para acercar el rendimiento a lo que el club quiere; de la misma forma que un jugador veterano e inexperto en cotas altas, pero con una progresión tan asombrosa como tardía. Nos centraremos en algunas de estas variables, que son comunes, pero deben individualizarse lo máximo posible.

Lograr una motivación que busque la autorrealización del futbolista. Será primordial encontrar el motivo por el que ponerte las botas para ir a entrenar cada mañana, con un equilibrio entre lo extrínseco; con reconocimiento social y bonificaciones y lo intrínseco; donde predomina el afán de superación y de mejora de tus propias potencialidades de deportista. Reconocer qué tipo de motivación predomina en cada jugador para explotarla, servirá como chispa que enciende la mecha de su rendimiento diario.

Vía twitter

El primero que debe confiar en ti, debes ser tú mismo. Favorecerá trabajar esa autoconfianza mediante el refuerzo de las acciones en las que te sientes cómodo y dominas, aumentando de esta forma la sensación de autoeficacia y acercando así, a jóvenes como Brahim a la certeza de que su progresión es natural y positiva. Un proceso de visualización y recuerdo de acciones exitosas del pasado, ayudará tanto a potenciar esa confianza como a regular los niveles de estrés provocados por una posible inseguridad en tus capacidades. La lectura es: “Ya he jugado así de bien, lo voy a repetir”. Enric tiene material, 15 goles esta media temporada y 29 la temporada pasada.

Un establecimiento de objetivos individual en el que quede clara la meta a lograr y qué depende de mí a corto plazo para acercarme a ella, va a ser esencial para el aumento de rendimiento de cualquier deportista. Centrarme en la tarea concreta aumenta la probabilidad de éxito en el resultado final, disminuyendo así la incertidumbre de mi labor dentro del terreno de juego. Priorizar el objetivo diario y no mirar resultados, que ya llegarán solos.

«Si vas paso a paso, con confianza, puedes llegar lejos.» Diego Armando Maradona

Como cada jugador tiene sus necesidades, sus miedos, sus debilidades y sus fortalezas, la preparación del joven Brahim y del goleador Enric es como sus caminos, absolutamente dispar. Realizar una buena evaluación de sus ambiciones, su orientación motivadora, el lugar donde se siente más cómodo, las causas de sus éxitos pasados y saber guiar todo esto a unos objetivos realistas, organizados y claros; propiciará que los niños que comenzaron rompiendo cristales en la plaza de su barrio con un balón, tras recorrer caminos tan distintos, acaben enfrentándose y teniendo el mejor rendimiento posible en la liga donde saboreaban el éxito sus ídolos.

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